Hacían P.4

Hacían P.4 cuando sus miradas se encontraron por primera vez. A ella aquel niño gamberro y descarado le secuestró la mirada, no pudo mirar a nadie más, hasta el día de hoy.

Descorrieron la infancia, aprendieron las letras, los números y los colores, uno muy cerquita del otro. Sus pupitres se tocaban. Él, un niño vivaracho, inquieto, tremendo. Auténtico. Ella dócil, tranquila, paciente, enamorada.

Él a sus cosas, con sus amigos, mirando la próxima travesura.

Ella a sus cosas, con sus amigas, mirándole a él, irremediablemente.

Fueron creciendo, los números pasaron a ser ecuaciones, las letras oraciones, vinieron los exámenes.

Ella tenía pulcramente sus apuntes colocados, ordenados, subrayados por colores, con la misma letra de principio a fin. Él a veces hacía campanas, otras no los había cogido bien, siempre acababa pidiéndole los apuntes, a última hora del día anterior.

Era un día previo a un examen de 8 E.G.B. 20.00pm, en casa de ella, sonó el teléfono, a ella le dio una punzada el estómago y un respingo en la silla, “¿por qué?” pensó.

Su madre asomó en su cuarto: es para ti, ¿adivina quién es?? Le dijo con rintintín.

Cuando oyó su voz al otro lado del teléfono inventándose una historia ya sabía lo que le iba acabar pidiendo. “¿me dejarías los apuntes?”. “Sí, pero tendrás que venir a buscarlos”. “Ahora vengo”. Colgó el teléfono a la vez que sonaba el timbre del portal. Ella corrió a su cuarto a coger la copia de apuntes que le había preparado.

No podía remediarlo, pensaba en él constantemente, lo llevaba con ella a todas partes, se vestía pensando en él, empezaron instituto, BUP. Y llegó la primera novia, de él. A veces los tortazos los recibes sin previo aviso, sin haber hecho nada, o incluso siendo buena gente, haciendo las cosas bien, siendo la mejor versión de ti mismo, en ese preciso momento te puede caer la mayor hostia de tu vida. La vida es así, injusta y cabrona. Es lo que tiene.

Y ese día al salir de clase ella le vio con su carita de pillo, al fondo del pasillo, apoyándose con una mano en la pared y una chica mirándoselo con ojitos de alucinada a dos dedos de su carita, se miraban atontados. Les veía entre el gentío, él se acercó y la besó en los labios, después salió con ella de la mano.

Sintió que el mundo se paraba, el suelo se abría y ella caía al fondo para llevársela. Su vida ya no tenía sentido. No había motivo para seguir. Sus apuntes ya no tenían dueño. Y ella le siguió con la mirada, como cuando miras todos los títulos de una película con final triste a ver si cuando acaban cambia algo. Pasó por su lado y él la sonrió como diciéndole a un amigo: ¡mira qué guay!. Mirada de amigo, de cómplice. Ella fingió y sonrió.

To be continued.

La semana que viene…

 

 

¡Feliz San Valentín! A todos esos corazones secuestrados, obsesionados, trastocados, hechizados, llenos de magia, inundados. Enamorados al fin y al cabo.

Ese loco y delicioso sentimiento.

Ese viaje donde su presencia te acelera, las yemas de tus dedos acarician el cielo y su mirada te parece el clímax.

Hoy es vuestro día, tortolitos. Embriagaros y dejaros llevar. La vida es corta, a veces fugaz.

Es un simple juego donde gana el que más siente.

 

La Suelta.

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¿Qué es el amor?

–          El amor no existe, es una farsa.

–          Sí, debe existir. Si no…  ¿Para qué? ¿A cuento de qué?

–          Todo es mentira, es un montaje. No es duradero, no es verdadero.

–          Me niego, ha de existir. Yo creo, lo he leído, lo he visto. ¡Hasta puedo sentirlo!.

–          ¿Dónde? Dame una prueba, por cada prueba, yo te daré una que te demuestre lo contrario.

–          El amor une, liga, atrae, junta.

–          Eso es deseo, no te confundas.

–          El amor se siente. Lo llevas dentro.

–          También puedes sentir dentro el sexo.

–          El amor es más fuerte, más leal, más firme, más intenso, más “nuestro”. El sexo es el tu+yo.

–          El odio también puede ser intenso.

–          El amor es limpio. No hay intereses. El amor es promesa.

–          No, las promesas son matrimonios, entrevistas de empresa, mítines políticos. Y para limpia el agua clara.

–          El amor es aquello por lo que la gente es capaz de morir.

–          No, eso es la salud.

–          … capaz de matar.

–          Eso es locura.

–          Amor es creer.

–          Eso es religión.

–          Amor es mirarse a los ojos y saber lo que la otra persona está pensando.

–          Eso es complicidad, puedes tenerla con un amigo. “Feeling”.

–          Amor es no tener que decir lo siento.

–          Piensa en una persona que sientas que quieras. ¿nunca le dijiste “lo siento”? ¿por eso dejas de quererla?.

–          Amor es no desear acostarte con otras personas.

–          Eso es ser fiel.

–          Amor es querer el bien de esa persona por encima de cualquier cosa, es perseguir su bienestar, pelear por su felicidad, sentirte bendecida por su sonrisa y saber que tú estás en la causa.

–          …

–          Amor es necesitar la compañía de esa persona.

Sacar tu yo más auténtico a su lado.

Es el pegamento que une los iguales.

Que convierte un uno más uno en un gigante.

Es perder sentido con su ausencia.

El amor te salva. Te eleva.

El amor es abrigo.

–          Sigue…

–          El amor ve los fallos, los reconoce y acepta.

El amor no se oculta, se muestra, emerge, se lee en los ojos.

Se oye en las risas.

El amor no miente, no engaña, no teme, no huye.

Es valiente, sostiene, persevera,

mas nunca desfallece.

El amor es invencible.

Es gigante. Enorme. Transparente.

El amor es mío, es tuyo, es nuestro.

El amor es magia. No se explica. Se siente.

Sentimental.

La suelta.

¡Feliz día de San Valentín!