Tuya y mía. Las sombras de mis pensamientos.

¿Cuándo supiste que sería la siguiente?

Aquella noche lluviosa y gris de noviembre…

que mis labios sabrían a tu rebeldía

Que beberían tu osadía.

¿Cuándo supiste que sacudirías mi alma

rediseñando mi sexo…?

 

Mi mirada coloreada con tus palabras

¿Cuándo supiste que me elegirías?

Entre todas, entre tantas.

Que me indicarías el camino.

Sacudiendo mi virginidad

Sin permiso. Sin piedad.

 

¿Cuándo lo supiste y decidiste no contármelo?

¿Cuándo pusiste tus ojos aguamarina y golfos en mí?

¿Cuándo, sin darme cuenta, me anulaste?

Desenvolviste mi cuerpo y lo pusiste a tus pies.

Me subiste al cielo y me dejaste caer.

Sin licencia.

 

Cuando mis labios sabían a ti, irremediablemente.

En tantos amaneceres me encontraste.

Mis ojos sólo sabían buscarte.

 

Debería haber sorbido un poquito más de ti en cada trago.

Haberte bajado la luna envuelta en papel de regalo.

Debería haberte precintado.

Conmigo llevarte

Coger tu carita de ángel.

Cosérmela al pecho y jamás soltarte.

 

Para que al despertar tu saliva a mi supiera.

Tus ojos claros de mí se tiñeran.

 

Porque cuando todo eso supiste.

Podrías haber apartado mi pelo y escribírmelo al oído.

Para leer la verdad.

Y decidir yo si te permitía invadir mi vida.

Sabes que te hubiera permitido.

Robarme, violarme,

Hasta mi alma llevarte.

Si eso era el tenerte.

 

Devastada

La Suelta

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