Momento de mujer.

Tarde anodina. Momento sin importancia. Haciendo zaping en el sofá. Por vaguear, por zarandear un poco los canales, algo que te entretenga, que te divierta. No quieres pensar, te da palo todo. Pereza innombrable siquiera el verbo levantarse.

Y en éstas estás cuando te tropiezas con un documental dedicado a la más atemporal, a la única, según dicen, que la Sala Christie a dedicado un “homenaje”, un mito viviente. El documental está lleno de declaraciones, versiones, entrevistas de conocidos, de sus comienzos, anécdotas. Es curioso que siempre sale el primero que la encontró que ya pensó que sería alguien… Y entre personaje y personaje, ella, en imágenes, en vídeos. Ella en mil versiones, vestida, desnuda, maqueada, descarada. La ponen en negro, en colores, de cualquier manera está increíble. Es Exhuberante, felina, delicada, auténtica. Pequeña. Es la sensualidad hecha mujer, misteriosa, voluptuosa y rabiosamente divina. En términos físicos insignificante. No puedes seguir zapeando entre canales, te tiene capturada, secuestrada. No puedes quitar la mirada de la pantalla.

Simplemente perfecta. Agresiva. Demoníacamente erótica. Sexual y a la vez aniñada.

Sabes que no hay photoshop. Y sigue estando Fantástica.

Viendo una mujer así, hasta podría hacerme bisexual…

Un icono. Vivo. Y “de moda” desde hace más de 20años… superará a la coca cola. Beberemos el sustituto de la coca cola y Kate Moss seguirá dando caña.

Porque de la coca cola se han hecho imitaciones, pero Kate Moss sólo hay una.

Y dan datos:

Mide 1,62. Como yo. Ojos castaños. Como yo. Apenas 50kilos, no llega.

Y piensas: “vaya, como yo. Bueno peso 5kilos más, pero están bien repartidos, fijo. “

 

Y la miras y se rellena tu cuerpo de cochina envidia. La ves moverse con esa chupa de cuero negro, igualita a la tuya, al son de la música. Y piensas honestamente: ¡qué jodidamente injusta es la vida! ¿A ver qué combinación de genes hace que una salga así y la otra asá?… IN-JUS-TICIA!

 

¿Quién me ha jodido!? ¡Yo también puedo!.

Apagas la tele en un arrebato de hacer justicia, te sueltas la melena y te quitas la atemporal, pero poco glamurosa coleta de caballo. Te maquillas con acierto y picardía. Te pintas los labios de rojo pasión. Te enfundas unos vaqueros, tu top más in, tu chupa de cuero y pones a toda leche Tormenta de Arena de Dorian, cada una tendrá la suya, pero a ti te ha dado por ahí…

Y pones el vídeo a grabar. Te olvidas de la cámara y la emulas, te pierdes en la música. Y le envías los mejores besos eróticos a la cámara… y bailas, saltas y posas. Cual sirena exótica y sensual en que te has convertido. Piensas tú. Cara así, careto asá.

Se para la música.

Silencio.

Paras la grabadora. Rebobinas y le das al play.

Te miras… el horror es poco comparado con lo que sientes. Si querías ser una sirena te pareces más a un elefante marino. Si querías parecerte a la Kate Moss más bien tienes un aire a la Belén Esteban… Asumes que Kate sólo hay una con su 1,62. Y que tus 5kilos no deben estar tan bien repartiditos. Debe fallar la grabadora. O el número de color del pinta labios debía ser otro. Algún pequeño error de cálculo.

La injusticia existe.

Pero te lo has pasado pipa.

Eso sí le das a borrar al vídeo. Importante. No se acumularan dos errores de cálculo…

 

Envidiosa

La Suelta.

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¡Feliz día del padre!

A esos padres que escriben su función con mayúsculas, que se dejan la piel, que trasnochan calmando un llanto, que son refugio de dudas, apoyo de circunstancias adversas, que son cariño y respuesta. Que son.

A esos papas inmensos, que te arropan al llegar la noche, que cuidan de ti y te dan un beso de buenas noches, que te quieren por encima de la duda, detrás del obstáculo y por delante de los beneficios.

A los padres que son padres, presentes, incondicionales. Que su abrazo es un mundo, un regalo, el cielo. Que la distancia no los borra, que siempre hay una llamada. Que puedes no tenerles pero no dejas de sentirles.

Que no te abandonan, que no te dejan. Que responden. Llaman. Acuden. Sin preguntar, sin juzgar.

Que simple y sencillamente sabes que están.

 

Y es curioso que haya padres que no sean padres.

Padres que no ejerzan y aun así sigan siendo padres. Padres ausentes, distantes, indiferentes.

Ellos también son padres. ¿Padres de qué?

Papi de mi dureza. Papi de mi fuerza. Papi. Siempre.

 

Para tantos es difícil imaginar su mundo sin su papá.

Y para algunos es durísimo abrirse camino sin él.

Ausencia elegida. Indiferencia amarga.

 

Y… a veces te imagino…

Te imagino que caminas a mi lado.

Simplemente., que me abrazas, me das la mano.

Entonces me siento niña. Dulce y tuya.

Mas sacudo mi imaginación no permitida con mi dureza aprendida.

 

En un despiste mi melancolía me lleva, la vida me abofetea, el pasado se retuerce y emerge, se viene de golpe en una milésima de segundo, acuden todos los fantasmas olvidados, se abre la puerta del trastero y salen cual brujas a llevarme. A traerme el miedo. Aquel miedo. Pánico. Escalofrío. Su rostro impávido, su semblante gris. Recorriéndome la espalda, atenazándome el alma.

Y corres a cerrar la puerta del trastero. Esa que nunca osas dejar abierta.

Y pasas página. Condición insalvable del guión divertido de tu vida.

Al destino le gusta jugar contigo.

Y en tu caso dejarte sin papi. No pasa nada. La vida sigue.

La vida. Agridulce.

 

¡Feliz Día del padre a todos los que sí saboreáis su cariño, sus risas, sus abrazos, sus logros y sus derrotas. Los que estáis!

Sois un mundo. Su mundo. Tenedlo presente.

 

Dura.

La suelta.

 

¡Gracias, Papi, por nada!

50 sombras… a secas.

Me planto en el cine a ver la archiconocida y publicitada mundialmente 50 sombras de Grey. Y hay algo que, definitivamente, no entiendo: que el nuevo ídolo sexual tenga un ojo más grande que el otro, que tenga la boca rara, de pajarito, y que pienses que no te pone…. ¿Esto es normal? ¿No había más tíos buenos en el mundo? La directora de casting estaba muy mal. Creo.

Voy a verla, simplemente porque hay que verla. Ver de qué habla la gente. El libro no he podido leerlo: imposible superar la página 50. Infumable. Pero hay que verla.

Pero que en toda la película haya dos frases buenas, dos y localizadas. Después os las cito a las que no hayáis visto la película y así os ahorráis el esfuerzo, los 7€ de cine y la vergüenza ajena de ver tal cúmulo de idioteces y artificialidades. De prejuicios para nuestras chicas vírgenes. Y al fin y al cabo tal grado de tontería en una película que pretende ser la versión cinematográfica del libro porno de culto por excelencia y a lo máximo que llega es a bajarle las bragas. No, creo que no me cuela. No acepto a Grey como chico cañón, me quedo con el Mickey Rourke de 9 semanas y media.

Hay algo malentendido. Será la censura. El afán de recaudación o una campaña de marketing brutal. Pero no me puedes poner a un tío que no soporta su cara un primer plano. Que no sabes qué ojo mirar y que no hay química entre sus personajes. No hay diálogo, historia, no hay argumento. No hay nada. Bueno sí: una inmensa colección de inservibles látigos.

Yo no sabía muchas cosas del sexo, me declaro una ignorante. No sabía que debía coger un helicóptero para ponerme cachonda, no sabía que me tenían que llevar en ultraligero ni firmar un contrato sin luz. Porque el momento en que firman el contrato no hay luz. No deben poder leer ni una letra. Pero eso sí: con copa de cava. Imprescindible para la firma de cualquier contrato. Absurdo. Claro. Todo: la copa +la falta de luz + intento de revisión de puntos de contrato. Todo.

Por otra parte propaganda a saco del sado, el maltrato. La habitación roja… pero ella no parece sufrir hasta cuando lo pide, después se enfada y se larga, sin dejarle a él ni darle un beso. Actitud de niñata. Tú lo has pedido. Pues ahora te quedas y le haces algo…. Nada. ¿Esto es porno? En todas las escenas, mucha esposa, corbata y más tonterías, pero no sufre. En una quizás, tal vez, probablemente, a lo mejor, se le eriza la piel, pero si usas un hielo y te tapan los ojos. Vamos que es de cajón que algo te retuerzas o te cagues en su puta madre.

La única parte realista de toda la película es que me pareció que en algún momento se ponía un condón… que muchos Greys actuales ni eso. Me parece correcto y oportuno. Pero eso es un tema que a muchas las desentona. Así que en una película que no paran de montar prejuicio encima de prejuicio éste se lo podían ahorrar.

El vestuario de la chica deja un poquito que desear. Vamos que esos zapatos… esas camisas de florecitas… no te diré que te enfundes un mono animal print. Ni ir todo el rato con tacón de aguja, pero entre que la pintan vírgen, sumisa y tonta. Sólo sabe morderse el labio inferior (a partir de ahora veré a muchas chiquillas mirando al chico que les mola mordiéndose el labio inferior… ellos no entenderán una mierda y ellas se sentirán erróneamente enormes. Bien). Es su manera tímida y comedida de decirle a Grey que la está… inquietanto. Diría poniendo cachonda, pero es que en la película no usan estos términos. De hecho no usan ningún término. Porque por no haber no hay ni diálogo.

Y la escena que me parte en dos es cuando se la tumba encima de las piernas y le da cuatro azotes en el culo, “¡¡porque ha sido mala!!”, le suelta!!. Vamos que mi chico me da cuatro azotes en el culo porque me he portado mal y del guantazo que le planto en la cara le dejo los cinco dedos marcados. Y de cachonda nada. Más bien me pondría de una mala hostia que para qué!

En fin que salimos del cine echando humo, yo riéndome a carcajada limpia y pensando que tal vez deberé pintar mi habitación de rojo… pero sólo de pensarlo… ¡¡qué estrés!!!

¡Ah! No me acordaba de citaros las dos frases buenas de la película, al inicio de todo cuando ella parece querer saber de él. Él le dice: “no soy bueno para ti, aléjate de mí”

Vamos que es la mejor frase para que no se te desenganche la chica de tu culo, será tu espía, tu sombra. Ahí consigue su propósito: que ella se muerda el labio inferior.

Y la otra frase medio buena es: “pero qué me has hecho, yo no hago esto con ninguna mujer.”

Ahí le has dado, porque pensar que eres diferente, única, que consigues algo más que toooodas las anteriores. Esto pone. Directamente. Más que cualquier látigo.

Espero con este post. Que una de vosotras, sólo una, consiga repensarse el ir al cine a ver esta pantomima de lo  que es el apetito sexual, la líbido, de una historia de química y de atracción entre dos personas. Porque eso no te lo da un helicóptero, una copa de cava, ni un piano. Te lo da la mirada, la complicidad, el amante, que te lean el pensamiento. El apetito sexual es hambre. Son ganas. Y eso no se fabrica. Existe o no existe. Ni se crea ni se destruye. Se transforma. Y depende de la composición de dos personas. Así de simple.

Pero crear estereotipos absurdos me parece una manipulación a gran escala. Y el sentirse sometida, dominada, está guay. Puede poner. Pero dentro de unas formas. De un permitir. De un juego. Pero siempre con contenido. Me parece hueca la historia, vacía, sin contenido.

Simplemente.

 

Alucinada.

La Suelta.