De su cigarrillo mal apagado.

Una hora antes ella había recogido la cocina, limpiado los platos, barrido y fregado el suelo. Guardado el hule. Montado la mesa. Casa recogida sin niños. Subió a teñirse el pelo, las uñas pintarse, se duchó, perfumó y maquilló. Se puso el vestido nuevo y se encerró en el baño.

Se ahorcó con una cuerda del trastero. Ring. Pataleaban sus piernas cuando sonó el teléfono. La llamaban de una oferta de trabajo. Había sido seleccionada. Tarde. Sin aviso. La vida ya le había vencido.  Aún olía a tabaco.

 

La Suelta.

Sólo ceniza quedaba en el alfeizar.

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