La Suelta 2.0

Siempre hay un antes y un después a todo.

Antes de perder la virginidad y después.

Antes de tu primer trabajo y después.

Antes de la primera vez que te dejó el supuesto amor de tu vida y después.

Antes de ser madre y después.

Antes de que se te muriera alguien necesario en tu vida y después.

Antes de morir y después.

Y de todo esto te das cuenta detrás del después.

Que es mucho más allá del mucho y el demasiado.

Podría explicarte muchas cosas, pero prefiero que las vivas y me las cuentes.

Que te duelan y nos riamos juntos de ello.

Porque hasta de la muerte deberíamos reírnos.

La vida es chula. ¡mola!

Pero aprender a vivirla cuesta un poquito.

¿no creéis?

Empezamos segundo capítulo de La Suelta 2.0.

Y éste empieza en el momento en el que sientes que tienes algo por contar,

Tanto por escribir, muchísimo por compartir.

Recordarte que me sigue encantando tu lectura.

Para mi es como una caricia de tu enorme mano escribiendo en mi espalda, recorriéndola sin dejarse una célula muerta por resucitar.

Por aquí os espero. Os busco. Me hurgáis.

Despertando

La Suelta

¡Hasta las narices!

Empiezo a estar hasta las narices de esa gente que está, pero no.

Que dice ser. Pero no es.

 

Seré todo lo clarita que me permite este blog:

Estoy hasta el moño de gente casada que reniega de su estado

Que se queja de su pareja, que dice estar pero no quiere estar.

¡Pues vete!

 

Vaya por delante que puedo entender ciertas dificultades.

Impedimentos familiares y trabas económicas. La vida no es fácil.

Pero no me refiero a estos casos.

Me refiero a los que no hacen ni un paso, no hablan las cosas por su nombre, se quejan de todo, pero ahí siguen.

Estoy hasta los cojones de la gente casada que critica y hasta menosprecia a su pareja pero ni el gesto de largarse.

 

Tío, si estás en pareja es porque quieres o quisiste, porque te atraparon o mejor aún te enamoraron. Pero eres libre de largarte, por las buenas o por las malas.

Eres libre de decir no quiero más esto.

¡Eres libre!

 

Pero eres un cobarde.

Con todas y cada una de las letras.

Prefieres mantener el techo a medias y salir al bar a fanfarronear de lo que serías pero no eres.

O de lo que dices ser pero no demuestras.

Porque no te atreves a enfrentarte a ti mismo, a lo que verdaderamente eres, qué es lo que realmente tienes…

Para eso hay que ser valiente y tú ese término ni lo conoces.

 

Has de asumir de una vez que la vida está formada de etapas, que la gente libre es la que se atreve a saltar de una a otra, que hay que ser gallardo para mantener el frente, de luchar por lo que quiere, pero si no funciona o no te llena, nadie te ata más que tú cobardía.

 

Que si estás en pareja es porque te llena, te gusta su sonrisa, te sacan de quicio sus pedos en el sofá, calmas sus insomnios o luchas por sus sueños.

 

Pero no se está en pareja para decirle al o a la de enfrente,

“si quieres llévatelo”

“Estoy aburrid@ de el/ella”

“¡Qué cansino!”

“¡Que palo llegar a casa!”

O lo peor de todo

“Es lo que hay”

 

Esta frase deberían borrarla de todas las mentes alegres y libres

¡Por Dios!

 

Porque al final de tus cuentas esa persona se merece un respeto.

Por los buenos momentos. Por los besos. Por los hijos. Por algún día haberte hecho sonreír.

O por simple respeto.

 

Y también es respetar usar la honestidad para decir: ya no me llenas.

 

Pero en vez de eso usas la boca para quejarte y la silla para quedarte.

Por miedo.

Por incertidumbre

Porque en realidad no sabes quién eres.

 

Vete.

No esperes.

Descubre.

 

O acepta, asume y respeta.

Y… relájate.

 

 

Sencillo.

No para pequeños.

 

 

Harta

La suelta

PERSONAS ARCOÍRIS

Desapareció.

Se esfumó.

Y no dejó ni rastro, ni una huella, ni un rasguño, ni una marca que indicara que había pasado por allí.

Sólo quedó una sonrisa al recordarle.

 

Desapareció como se esfuma el arcoíris al final de la tarde lluviosa: con olor a mojado, con la alegría de los colores.

Y no hubo pena ni tristeza, no hubo llantos ni rencores.

Su presencia era como un vaso de agua fresca: clara, fácil, honesta y necesaria.

A veces no sabemos cuánto bien nos hacen algunas presencias hasta que se transforman en ausencia.

Podríamos pensar que nos traen alegría, que nos traen paz, que nos llenan de ilusión, pero eso no es exactamente así: somos nosotros que tenemos la alegría, paz e ilusión dentro nuestro. Hasta la felicidad. Lo que nos cuesta es sacarlo, acordarnos de ello.

Nos cuesta porque nos obsesionamos con lo malo.

Y entonces llegan ellos cargados de buen rollo, hablando de tonterías, riéndose hasta de su sombra, preguntándote mirándote a los ojos, escuchando y deshaciendo el nudo.

Esos nudos.

 

Y ya.

Respiras. Duermes y te ilusionas de nuevo.

No han sido ellos, has sido tu, eso si: con su mano grande, firme y alegre.

Todo lo alegre que puede ser una mano.

 

Agradecida

La suelta

 

Eso sí, claro: al final del día me pregunto cuando vuelve su risa a pellizcarme, su alegría a desvestirme, su energía a recargarme.

Ahora ya sé el camino.

SATISFYER…

Teníamos que probarlo. Estaba claro. El puuuuuto satisfyer de las narices.

A ver…

¿Por dónde empiezo?

Puntos malos o puntos…

Los buenos.

Pues sí: te masajea el clítoris como si el mejor amante que hayas tenido estuviera literal y físicamente ahí abajo…

Cierras los ojos, o no… y te dejas llevar y sí, lo hace súper bien el aparatejo.

No voy a escatimar: te proporciona uno de esos orgasmos eléctricos que los mejores amantes te pueden conseguir, o incluso mejor, dejándote con las piernas temblando y con espasmos después de haberte corrido. LITERAL: EL ORGASMO ES BRUTAL.

Encuentra ese puntito que a veces cuesta tanto para correrse cuando te lo comen.

Y ese puntazo eléctrico que algunos orgasmos te han proporcionado y te has quedado diciendo uuuuu-a-uh!

Pero me váis a perdonar y aquí vienen los puntos malos:

El sexo, la excitación, el juego y el orgasmo, para mi (este escrito es subjetivo) no ha de ser una opinión global, mundial, ni siquiera general.

Todo aquello es mental:

Lo guay y cachondo que es que te lo coman… bien… agarrarle de la cabeza, fuerte, para que lo acabe, pero llegado el momento, pedirle que suba y te la meta…

Y correrte mientras te agarras a su espalda. O te subes encima.

O simplemente cogerle de la cabeza y notar su respiración ahogada allí abajo.

Eso no lo hace el satisfyer.

No hay piel, no hay olor de otra persona, no hay calor, abrazos o mimos.

Al satisfyer no le vuelves loco, no consigues que se corra, no te dice: ¡Qué buena estás, leona!. O ¡Cómo me pones, por Dios!

El satisfyer no es un hombre que te levanta en volandas, te lleva a la mesa del comedor y te lo hace ferozmente.

Ni cuando te está masajeando perfectamente el clítoris, levanta la cabeza y dice como un león hambriento: ¡qué bueno está por Dios! Me sabe a caramelo.

Anda ya!

Para el satisfyer ya has de estar… ahí. El satisfyer no es lo que te pone cachonda.

Pero he de reconocer, que si cierras los ojos y le dejas hacer, ¡coño!, como el mejor orgasmo que hayas tenido. Sí, señor.

Y lo mejor de lo mejor:

Te corres y te puedes dar media vuelta y ponerte a dormir.

Sí, lo mejor.

Experimentando.

La Suelta.

Pd.

A todo esto he de decir que no me gusta hacia donde va el mundo. Caminamos hacia el individualismo. Autosfuficiencia. Es triste si lo pensamos bien.

Pd.2.

Pero… tengo una amiga que lo ha usado complementario a su pareja… “brutal, dice” queda un plano por explorar…

Femin-ismo. No, no somos iguales.

Vaya por delante que no es correcto generalizar. Pero aquí debo hacerlo. Partiendo del punto que el feminismo generaliza, primera premisa incorrecta.

Debo decir que cualquier palabra que acabe en –ismo. Es negativa, radical y no defiende la conciliación, el entendimiento.

Mi opinión.

No puedo sentirme feminista. Comparto puntos de vista. Por supuesto que estoy de acuerdo con la igualdad de derechos. Pero me parece un error de sociedad que debamos salir a defenderlos: nuestros derechos. Nuestros derechos no se pisotean y punto.

Y no se ningunean en una conversación privada.

No se regatean en una negociación de salario.

No se toleran situaciones de desigualdad. Indiscutible.

Se defienden en privado o en público. Ahí empieza todo.

 

Pero no me siento feminista cuando defienden, abanderan y gritan por la igualdad. No estoy de acuerdo. Para nada. No somos iguales.

Es más: somos taaan diferentes. Hombres y mujeres.

Recordar que generalizar no es lo justo.

Porque habrá personas (hombres y mujeres) que sean excepción a mi disertación.

Pero los hombres y las mujeres no somos iguales. No somos lo mismo. Somos diferentes. En nuestro modo de sentir, en nuestras capacidades, en nuestro modo de relacionarnos.

¿Cómo puedo defender o sentirme identificada en una defensa de la igualdad?

Ellos son más fuertes físicamente (generalizando), nosotras somos más complejas, versátiles y sutiles. Ellos tienen unas capacidades que yo ni quiero para mí. Nosotras podemos dar a luz y amamantar, ese instinto maternal que es, al fin y al cabo, animal. Es animal, inmenso, es un regalo y un placer para muchas de nosotras. Ellos disculpadme pero ni lo tienen, ni lo pueden sentir. Algunos de ellos hasta sienten envidia.

Ellos son más planos, más sencillos en sus comunicaciones, relaciones y expresiones.

(no son comentarios o valoraciones peyorativas, no se me malinterprete)

Nosotras somos sutiles y tenemos tantos planos de interpretación.

Nosotras tenemos más habilidad para estar en varios temas a la vez, desarrollándolos y llevándolos a buen fin.

Por supuesto que valemos lo mismo. Pero es que permitidme la soberbia de pensar a veces que no valemos lo mismo, valemos mucho más. Hacemos tantas cosas a la vez. Bien llevadas, con responsabilidad, sensibilidad y contundencia. Que no veo tantos hombres alcanzar las cotas de profesionalidad que veo en tantas mujeres.

Generalizo y yerro. Pero se trata de comparar géneros no personas. Así que por lo general es mi opinión.

Debo decir que cuando veo un coche conducir mal siempre pienso que es mujer. Lo siento, chicas, el tema del coche, las columnas y la circulación… no es nuestro fuerte. Lo pienso así.

 

Yo no quiero que me traten como un hombre, que me saluden como si fuera un hombre. No soy un hombre, soy una mujer.

Me gusta la caballerosidad, el que me abran la puerta, que me cedan la vez. ¿Por qué no? ¿Qué mal hay en eso? ¿Qué derecho menoscabo? Ninguno. Valemos lo mismo. Tenemos los mismos derechos. Pero nunca nos veré como iguales.

En algunos momentos, perdonad chicas pero somos inmensamente superiores. Y aquí, que no se me echen los hombres a la yugular, pero pienso que si todos los jefes de gobierno del mundo fueran mujeres, no existirían las guerras. Básicamente porque una mujer concibo imposible que apretará el botón de WAR, de BOMBA, sobre civiles, mujeres y niños. Las mujeres tenemos esa empatía, ese instinto maternal y de solidaridad. Que no digo que no lo tengan algunos hombres, pero muchos jefes de estado claramente no.

Así que con todo, no me puedo sentir feminista. Hoy he visto una entrevista de un hombre a una mujer.

  • ¿Cómo te he de saludar? A ti, que odias a las mujeres.
  • ¿Cómo saludarías a un hombre? Pues igual.

Y lo siento pero se me ponen los pelos como escarpias.

Punto uno: interpretar que las feministas odian a los hombres. Error. Pues espero que así no sea.

Punto dos: “salúdame como a un hombre”. Es que no soy un hombre no quiero que me saludes como a un hombre. Hay hombres que se saludan a golpes, con brusquedad. No quiero brusquedad. Quiero que me saludes y trates como a una mujer:

Ser delicado, inmenso, complejo, valioso, femenino y diferente. Tan diferente a ti. Como tu de mi.

Suelta.

La Suelta.

 

pd. Y olvidaros, mujeres, del tema de la interpretación “me ve como un objeto sexual”. me refiero a esto porque es un tema recurrente y creo que mal interpretado por nosotras.

¿que nos ven como un objeto sexual? si solo nos ven, piensan y no faltan al respeto ¿qué problema hay? en realidad es su problema, es su debilidad y bien mirado es nuestra fortaleza: dadle la vuelta a todo. Pues tenemos las de ganar, tenemos la fuerza y la sensibilidad. Defendamos nuestro valor, nuestra diferencia y por supuesto: nuestra fortaleza. Para mi, no nuestra igualdad.

 

8

 

 

Y sí, me quiso…

Me quiso más allá de las montañas y las nubes.

Me quiso por encima del cielo y las estrellas.

Me quiso hasta donde mi mirada no alcanzaba.

 

Lo sé.

Lo sé porque notaba su amor acariciarme.

Sentía cómo alcanzaba hasta el último rincón de mi alma.

Cómo alcanzó las profundidades de mis infiernos.

Y los endulzó.

Llenó mi tormento de ternura.

Tintó de colores mis pesadillas.

 

Lo sé.

Porque cada gramo de su amor entró en mí.

 

Me besó los párpados.

Respetó mis arrugas.

Desplegó mis miedos.

Hizo que todos mis sueños se cumplieran.

Y que su abrazo fuera

el océano de paz más inconmensurable.

 

Me quiso con una lealtad inquebrantable.

Me quiso como quieren los cisnes:

Sin dobleces. Sin condiciones.

Para siempre.

Me quiso.

Hasta donde mis palabras no alcanzan.

El viento, poco más.

Único testigo.

 

Pero la historia se convirtió en locura.

No pudo cruzar el río.

Alcanzarme.

Salvarme.

Allí se quedó, mirándome.

Amándome.

Y yo sin poder llegar a él.

 

Y aquel instante,

Eternidad.

Nuestras miradas allí se quedaron.

La locura me lanzó al río.

Sin querer recordar que no sabía nadar.

 

Me llevó la corriente.

Le perdí de vista.

 

Pero no dejo de sentir cada noche al acostarme

Ese amor tan tierno que viene a tocarme el pelo

A besarme las pestañas.

A dibujar círculos en mis mejillas

Hasta que me quedo dormida.

Él me acompañará por el resto de mis días.

Pero su mirada ya nunca la tendré conmigo.

Porque aquella historia se la llevó el río.

 

Sólo las montañas, el cielo y las estrellas guardan nuestro secreto.

 

Algún día nos volveremos a encontrar, pequeño.

Aunque sean las estrellas nuestra única compañía.

Tenaz, mi niña.

A veces la vida se pone de culo,

le salen espinas,

no suenan tambores,

el arcoíris destiñe,

la música silencia.

 

Y no puedes por menos que apagar tu risa.

Mirar al suelo.

Sentirte débil.

Perder las fuerzas.

Desdibujar tus sueños.

 

La vida es cabrona.

Injusta. Cruel.

La vida es caprichosa.

Suya.

Avariciosa.

La vida, tan soberbia.

 

No escucha a corazones perdidos.

Sensibilidades románticas.

 

Hay que ser testarudo.

Tozudo. Fuerte.

No mirarla de frente.

 

Abrazar

con todas tus fuerzas

tus sueños.

No soltarlos.

No escuchar gemidos cercanos.

Gemidos de gente

que no alcanzó sus sueños

Esa gente siempre te dirá

que nunca alcanzarás los tuyos.

 

Cree en ti, busca tu felicidad,

dibuja tu risa,

mece tu calor al abrigo de las envidias,

lejos de esas lecturas.

 

Porque tú,

mi niña,

eres muchísimo más que la vida,

eres más grande que el sol y más valiosa que la luna.

 

Tu felicidad la guardaron

bajo cinco cadenas

cosidas con cinco candados.

Solo Dios sabe cuándo podrás liberarla.

Pero tú no desfallezcas,

no te venzas,

no finjas.

No la mires de frente.

 

Tan sólo al próximo paso que tu tenacidad dará.

El resto humo.

 

Y tu sonrisa mi luz.

 

Tuya, siempre, La Suelta.

 

Te admiro.

Miedo

En alguna esquina del dolor

Está tu sonrisa

Agazapada sin ser vista tu venganza

Tu cicatriz

Ahora fortaleza

 

Y cuando él no mira

Tú te yergues, te elevas y te enseñas

 

Borras el miedo

Descorres tu magia

Enseñas tu rostro

 

Ya no hay dolor

Miedo

Ni apuro

 

Y te das cuenta de tu valor

De tu dureza

 

Sonríes gallarda

Le miras de frente

Has buscado tus límites

Mas no los encontraste

 

Caminaste hasta el final

Y en la última curva,

de tu última montaña

Escondida dentro de ti:

Tu valor inconmensurable.

Intocable

 

Cierras los ojos

El mundo a tus pies

Aire puro

Nada

Silencio

Dicha

 

¿Qué decirle a un ser valioso?

“Te mereces el cielo, mi niña.”

 

 

El miedo solo era una debilidad que ansiaba ser doblegada

Simplemente

Tan pobre como eso.

Tan siniestro como tu.

 

Mental.

La Suelta.

Iros a la mierda

Tengo preguntas:

Si el referéndum era ilegal 

¿porqué envían policías a aporrear a gente, entre ellos abuelos con los brazos en alto?

Con la penosa foto que eso conlleva.

Si no querían que se montara este referéndum, ilegal, por tanto inocente, entiendo yo que con un resultado que no se tenía en cuenta constitucionalmente 

¿porqué no detuvieron Antes a Puigdemont? 
Es como si quiero montar una fiesta de disfraces, me disfrazo del rei carnestoltes y digo que las normas serán válidas. 

Si es ilegal, ¿que vendrán a darme de hostias? ¿Con policías de verdad? Para nada disfrazados. Con porras de verdad y mala hostia honesta?
En realidad creo que tanto el señor empatía Rajoy y señor honestidad Puigdemont querían llegar al domingo, con tanta gallardía, que dejaron que fueran otros quienes se enfrentarán: Policías con el pueblo que “quiere votar”. 

Porque al puigdemont ni un porrazo… 
El mundo da asco. 

Los políticos tienen la obligación de gestionar, negociar, hablar en boca de, pactar y legalizar situaciones y acuerdos para que toda esta mierda no suceda. Pero en vez de eso. Permiten a los otros “cagarla” para poder decir que no fueron ellos. 
Iros a la mierda.

Con vuestros sermones infestados de demagogia.

Con vuestras ilegalidades y verdades a medias. 

O mentiras encorsetadas en corbatas.
Porque unos dicen que los otros quieren saltarse la legalidad. Pero los otros no cuentan todos los entresijos a los que exponen y lanzan a todo un pueblo. 

Todo para poder sentenciar que el otro se saltó la legalidad. 
Iros a la mierda, fantoches cobardes.

Porque al final no fue Mariano el que asió con su mano la porra en alto al primer abuelo que pillara y no fue Puigdemont quien se llevara ningún morado ni rasguño.
Hace falta mucha locura para soportar tanta realidad

Unos gramos de sentimiento a tanta legalidad.

Que cientos de personas vestidas de amarillo, enarbolando su bandera, salgan a la calle en masa, te cubran cual manta de colores las calles de Barcelona, te canten al unísono els Segadors, te consigan poner la piel de gallina y griten convencidos “Volem la independència!” quiere decir muchas cosas. Están gritando al cielo tanta fuerza, arrastran tanto sentimiento en un solo sentido que no pueden ser tachadas de anticonstitucionales.

Eso es directamente un insulto.

Tantas personas pidiendo lo mismo no pueden estar equivocadas. Sencillamente porque todo esto no va de leyes, no va de política, no va de economía, no se basa en los resultados.

Todo esto va de sentimientos, de orgullo, de una autoestima de un pueblo menoscabada, a base de argumentos políticos y legales, todos ellos loables, todos ellos válidos. Pero es que estamos hablando de diferentes cosas. La cuestión va por otros derroteros.

  • Es que ya no quiero estar aquí. – ruge el pueblo catalán.
  • Es que vas a perder dinero. Y no tienes derecho legal a irte. – responde altivo el gobierno central.
  • Yo decidiré si me quiero ir. – argumenta el catalán.
  • Tu voto no tiene validez. – recuerda El constitucional.
  • Un voto, una opinión. Mi referéndum por concepto tendrá validez.
  • No votarás. Tu voto no tendrá valor.

 

Y en este punto es donde cualquier catalán que hubiera votado no, por su orgullo herido, por su interpretación de que su voto está anulado por concepto sale a la calle a rugir “Volem la independència!”

Y yo me pregunto: ¿se podría haber gestionado peor todo esto? Siento que no.

¿Es tan difícil montar un referéndum con unas garantías legales que les diera voto a todos los catalanes a opinar libremente lo que quisieran?

Parece ser que sí.

Por lo tanto, asistimos asombrados a esas manifestaciones pacíficas, amarillas y multitudinarias que nos recuerdan que sí quieren votar, ahora ya hasta sienten que quieren ser independientes. Porque todo esto va de sentimientos no lo olvidemos. La política queda para los eruditos. La economía para aquellos. Estos salen a la calle por un mero sentimiento de amor propio herido.

Y yo no puedo dejar de sentir envidia por este pueblo pacífico y auténtico que se atreve a tanto, que ni ellos mismos saben a lo que se están atreviendo.

Porque el valiente nunca sabe cuan alta es la montaña que dice va a escalar.

Pero el mérito está en atreverse.

 

Y sí: si mañana Cataluña consigue su independencia yo me quedo aquí, espero me acojan como extranjera. Me está dando más motivos Cataluña para quedarme que de querer largarme.

Seguid gritando fuerte tan fuerte que hasta las estrellas os escuchen y puedan cumplir vuestro sueño. Después reescribirá la Historia vuestros pasos, cada paso de cada uno de vosotros. Y os sentiréis orgullosos de formar parte de algo. Algo vuestro al fin y al cabo.

 

Simplemente valientes.

 

A vuestros pies.

Beatriz Puerta.

 

Hace cuatro años ya escribí:

https://lasuelta.com/2014/01/24/un-poquito-de-respeto-no-viene-mal